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PIRINEOS, PRIMERA EXPERIENCIA
Semanas antes había estado buscando en internet todo lo relacionado a la zona del Parque Nacional de Ordesa en Pirineos, leyendo y viendo fotos y más fotos sobre los lugares por donde iba a transcurrir la travesía. Me quedaba verdaderamente impresionado al observar la grandeza y vistosidad del lugar. Pero tan sólo apenas me sirvió para hacerme una pequeña idea de lo que, una vez allí, llegué a ver con mis propios ojos.
Ya desde las zonas bajas, valles, y pequeños collados, empecé a mirar, y a admirar, con cierta perplejidad tanta grandeza en las panorámicas de 360º que yo mismo componía. Quizás para muchos puedan ser unas afirmaciones un tanto exageradas, pero cada persona les da el valor que puedan tener para uno mismo.
Llevo muy poco realizando senderismo, a penas unos meses. Eso sí, me han dicho en varias ocasiones que bien aprovechados, pero mis actividades se han limitado tan sólo a excursiones de una jornada realizadas por el club de más o menos dificultad, y algunas de fin de semana organizadas en la Serranía de Cuenca. Es por esto por lo que esta actividad en Pirineos la acogía con gran entusiasmo a la vez que con gran respeto, debido a que sabía que por el hecho de ser travesía lleva implícito el portear mucho más peso que en excursiones hechas hasta la fecha, subir y bajar desniveles que tampoco había realizado nunca, y todo ello unido a mi poca preparación física. Pero el esfuerzo valió la pena con creces, incluso como guinda realicé la ascensión a mi primer 3.000: el Cilindro; eso sí, con la ayuda inestimable de los coordinadores que sin ellos, y las medidas de seguridad que adoptaron, no lo hubiera conseguido.
Pedro Conesa
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