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SACO DE DORMIR
Las personas, desde siempre, se han encontrado en multitud de situaciones en las que no han tenido más remedio que dormir a la intemperie. La importancia de descansar bien, combinada con las circunstancias meteorológicas, han contribuido a que a lo largo de la historia se hayan inventado múltiples sistemas de aislamiento contra el frío a la hora de pasar la noche.
Después de esta evolución, hoy en día nos encontramos ante el maravilloso saco de dormir, que con sus distintas construcciones y diferentes tipos de relleno, nos permiten pasar, unas veces bien y otras muy mal, las frías noches que se dan en la montaña.
CARACTERÍSTICAS
La capacidad térmica, el peso, las dimensiones del saco dentro de la bolsa y su forma, junto con el tipo de actividad que vayamos a realizar, son detalles a tener en cuenta a la hora de elegir nuestro saco de dormir.
La capacidad térmica viene determinada por el espesor de la capa aislante y su calidad, el tipo de construcción y los detalles técnicos que se le incorporen (collarín, forma de la capucha, etc...)
El volumen de un saco plegado variará en función del espesor de los tejidos y la compresibilidad de su relleno. Cuanto menos ocupe, más espacio habrá en la mochila para guardar otras cosas.
El peso ha sido el gran caballo de batalla durante toda la historia de los sacos, desde aquellos primitivos sacos de piel o lana, hasta los modernos que podemos encontrar hoy en tiendas especializadas. La búsqueda de la ligereza ha traído consigo una mayor investigación de los diferentes tipos de construcciones y materiales de revestimiento, así como de fibras de relleno. Un saco pesado castigará tu espalda durante una larga marcha por terreno de montaña. Un saco demasiado ligero no será muy caliente, lo que hará que seguramente pases una noche inolvidable. La idea final, es buscar un compromiso entre temperatura y peso.
Las dimensiones de un saco de dormir determinan la libertad de movimientos y la cantidad de aire a calentar en su interior. Un saco muy estrecho será muy incómodo, y un saco demasiado ancho será difícil de calentar, por lo que debemos escoger uno que deje espacio suficiente para movernos sin que tengamos que calentar mucha masa de aire. Investigaciones recientes demuestran que un 70% de la capacidad térmica la aporta la capa aislante y el 30% el espacio interior del saco.
La forma del saco de dormir puede ser rectangular -muy espaciosos y cómodos, se emplean para dormir en zonas cálidas por la posibilidad de abrirlos y utilizarlos como manta- o tipo momia -más eficaz en cuanto aislamiento, ligereza y volumen, se utiliza para dormir en zonas frías o extremas.
CONSTRUCCIONES
Construcción simple, posee costuras frías, son ligeros y su capacidad térmica es muy reducida. Son recomendables para verano.
Construcción doble, es el más utilizado hoy en día. Son dos capas aislantes superpuestas que complementan sus costuras frías creando además una cámara de aire intermedia. Son los más calientes y duraderos, pero tienen el inconveniente del peso.
Construcción en tabiques, elimina las costuras frías con una sola capa, lo que supone mayor ligereza, mayor complejidad a la hora de fabricarlo y por lo tanto un precio más elevado. Duran menos y no es tan caliente como uno doble.
El precio y la calidad de un saco no sólo se da por lo mencionado hasta ahora. Ciertos detalles (cremallera, collarín, ...) suponen una mejora sustancial en el rendimiento del saco y por consiguiente, en su coste.
Collarín aislante. Es indispensable para evitar la pérdida de calor por convección, y nunca deberíamos adquirir uno sin esta característica. Es conveniente que se pueda cerrar en torno a nuestro cuello con un cordón elástico.
Capucha. Por la cabeza siempre se pierde gran cantidad de calor, por lo que la capucha de nuestro saco debe estar preformada para que la envuelva completamente, y provista de cordinos elásticos para ceñirla lo más posible.
Cremalleras. Deben ser duras, resistentes, fiables y fáciles de manejar. Es importante que sean de doble cursor.
Solapa térmica aislante. Es la que aísla el interior del saco de la cremallera. Deben ser grandes y esponjosas y colgar de la parte superior de la cremallera.
MATERIALES DE CONFECCIÓN
El relleno. A la hora de escoger entre pluma o fibra tenemos que tener muy claro para qué lo queremos y en qué condiciones lo vamos a utilizar. Para frío seco y temperaturas extremadamente bajas, el rendimiento de la pluma es incuestionable. Sus grandes ventajas son su excelente aislamiento, su poco volumen y peso, frente a su merma de cualidades cuando hay humedad o su largo tiempo de secado. La cantidad más recomendable suele ser un kilo de pluma. En condiciones de frío húmedo o de posibilidad de mojar el saco, la fibra es la mejor elección debido a su escasa absorción de humedad y rápido secado, junto con su excelente capacidad de transpiración.
Para terminar, sólo añadir que un saco de pluma es bastante más caro que uno de fibra, pero este dura tres veces menos que el primero. Además si tenemos cuidado, es muy difícil que el saco se moje, aunque no imposible.
FUNDA DE VIVAC
La utilizaremos cuando no llevemos tienda de campaña y nos veamos obligados a realizar un vivac, protegiéndonos del viento y de la humedad. Las características principales son:
La funda debe ser impermeable y transpirable, con las costuras termoselladas, lo que nos conduce directamente a los tejidos dotados de membrana. En situaciones de frío intenso, la condensación se puede congelar en el exterior de la funda, bloqueando completamente la transpiración.
Debe ser amplia, para albergar con suficiencia el saco de dormir y no comprimir el relleno. Estará provista de un cordino con cierre de tanca en la capucha para aislarse completamente cuando llueva.
LA COLCHONETA AISLANTE
Es un elemento imprescindible a la hora de irnos a dormir al monte. Con un buen saco, podemos pasar una noche inolvidable si nos hemos olvidado la colchoneta, ya que, además de aplastar el relleno, estaremos en contacto con el suelo, y perderemos calor por la conducción. Además de todo esto, la colchoneta nos protegerá de las irregularidades y asperezas del terreno. La calidad de una colchoneta dependerá de su espesor, densidad y material de fabricación.
CLÁSICAS o SENCILLAS - 9 mm - 300gr. - Material microporoso
ACANALADAS - 13 mm - 300gr. - Materiales similares a los anteriores, su diseño acanalado permite crear cámaras de aire.
AUTOINFLABLES - 35 mm - 800gr. - Nylon o poliéster, cómodas pero no muy aislantes con mucho frío.
INFLABLES - 50 mm - 450gr. - Nylon y poliuretano, ligeras y de poco volumen, delicadas.
ALUMINIZADAS - 3 mm - 200gr. - Son las más ligeras, las más incómodas y las menos aislantes.
Juan Escrivá
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